¿Cuáles son las nuevas coordenadas de inversión en foodtech? ¿Dónde se encuentran las oportunidades con mayor potencial? ¿Qué tendencias de consumo y mercado ofrecen pistas sobre los nuevos nichos? ¿En qué consiste la antifragilidad del sistema alimentario y cómo se puede apuntalar? ¿Es posible escalar e internacionalizarse sin perder la esencia de la empresa familiar? Estos interrogantes marcaron la tercera edición del Think Tank de KM ZERO Food Innovation Hub, celebrada en Madrid el pasado 24 de febrero. El encuentro sirvió como escenario para el análisis estratégico del sector y la entrega de los premios Food Change Makers.
Aprendizajes de inversión en Food Change Makers
En los últimos seis años, se han invertido aproximadamente 8.000 millones de dólares en un sector foodtech que ha vivido momentos álgidos y otros complicados con quiebras significativas en áreas como el vertical farming, la industria de insectos y el cultivo celular. Tras la salida de inversores generalistas, en la actualidad, el sector atraviesa una fase de maduración donde la prioridad se ha desplazado hacia los unit economics. Según el análisis de Yonni Glickman, Managing Partner de FoodSparks (PeakBridge VC), sigue habiendo riesgos, como la necesidad de gestionar el escalado (del laboratorio a la planta industrial), un CAPEX elevado, la complejidad regulatoria de los novel foods y la incertidumbre en la propiedad intelectual. Pero también oportunidades de alto potencial que se concentran en cuatro pilares:
- Data y software B2B: Soluciones con un retorno de inversión (ROI) nítido y una integración orgánica en los flujos de trabajo existentes.
- Ingredientes especializados: Producción de sabores, colores y enzimas con márgenes sólidos y compradores corporativos definidos.
- Nutrición clínica: Desarrollo de productos con efectos probados y propiedad intelectual robusta, trascendiendo el concepto genérico de bienestar.
- Cadenas de suministro resilientes: Herramientas para la optimización de cultivos frente a la volatilidad climática.
Estas tendencias están impulsadas por un cambio en el consumidor, que muestra una pérdida de confianza en la gran industria y un interés creciente por alimentos reales y densos en nutrientes. Las alternativas proteicas pierden tracción si no garantizan éxito en sabor, nutrición y precio, mientras que los avances en salud antiobesidad (GLP-1) están reconfigurando la demanda global.
El paradigma de la antifragilidad
Frente a la vulnerabilidad del modelo alimentario actual —dependiente de la química sintética, la energía fósil y sistemas comerciales estables—, Christine Gould, Founder & CEO, GIGA Futures propuso el concepto de antifragilidad. El sistema es frágil porque gestiona las disrupciones, como pandemias o cambios de mercado, como anomalías y no como señales de que el tablero de juego está cambiando.
Para ir más allá de la resiliencia, Gould propone cuatro ejes de transformación:
- Motores de nuevo crecimiento: Identificar sectores que prosperen en la incertidumbre.
- Portafolios frente a apuestas únicas: Diversificar estrategias para evitar dependencias tecnológicas.
- Escalar infraestructura: Superar la etapa de pilotos infinitos para implementar soluciones industriales reales.
- Sistemas de reciclaje de desperdicios: Integrar la circularidad para convertir residuos en recursos estratégicos.
Reconocimiento a la vanguardia agroalimentaria
El encuentro de KM ZERO Food Innovation Hub finalizó con la entrega de los premios a las figuras con mayor impacto en el futuro de la alimentación:
- Futuro de la Agricultura: Mercedes Iborra (cofundadora de visualNACErt), por su aportación a la digitalización del campo y el uso de inteligencia artificial para la gestión del riego.
- Futuro de la Gastronomía: El chef Rodrigo de la Calle (El Invernadero), reconocido por su liderazgo en la alta cocina sostenible basada en el producto vegetal.
- Impacto Global: Rodrigo García (cofundador de Notpla), por sus envases biodegradables y comestibles fabricados a partir de algas marinas.
El galardón fue entregado por el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, quien subrayó que “la innovación y la digitalización son la gran palanca de transformación del sistema agroalimentario español y la mejor garantía para reforzar su competitividad y sostenibilidad”. Planas defendió que la modernización tecnológica no es una opción, sino una necesidad estratégica ante tensiones geopolíticas y desafíos climáticos. “Si queremos mantener nuestro liderazgo mundial, debemos anticiparnos. Y eso solo es posible con ciencia, tecnología, emprendimiento y colaboración público-privada”
